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Dolor lumbar

¿Qué es el dolor lumbar y por qué aparece? El dolor lumbar es una molestia en la zona baja de la espalda que puede aparecer de forma puntual, tras un mal gesto o un esfuerzo, o instalarse de forma más mantenida en el tiempo. Con frecuencia se relaciona con sobrecarga muscular, falta de fuerza o movilidad en la zona, o posturas mantenidas durante muchas horas.

¿Cómo se trata el dolor lumbar desde la fisioterapia?

Desde la fisioterapia se trabaja en dos frentes: reducir la molestia con terapia manual cuando el dolor limita el movimiento, y recuperar fuerza y control con ejercicio terapéutico progresivo. La combinación exacta depende de cómo esté tu caso en el momento de la valoración.

Además del dolor lumbar mecánico más habitual, en consulta también se ven casos de falta de control motor o inestabilidad de la zona lumbar, dolor de origen discal (hernias y protrusiones) o facetario, y molestias en la articulación sacroilíaca — la zona donde se une la columna con la pelvis.

¿Qué haremos en la consulta?

Valoro tu caso concreto en la primera visita y defino contigo un plan, combinando terapia manual y ejercicio terapéutico en la proporción que tu caso necesite.

Sala de tratamiento de fisioterapia en la clínica FIKIO

Así llega la gente a consulta

Llegan caminando despacio, protegiendo la zona, y al sentarse sueltan la frase que más he oído en mi vida:

«Me he quedado clavado.»

Casi siempre viene con un miedo enorme detrás: la idea de que algo se ha roto dentro y de que cualquier movimiento va a empeorarlo.

Las ideas equivocadas que más veo

«Si me duele, lo mejor es guardar reposo absoluto»

Ante el dolor agudo existe la tendencia a guardar reposo total por miedo a dañar más la zona. Salvo en fases muy concretas, el reposo prolongado es perjudicial: músculos, tendones y discos necesitan carga progresiva para regenerarse y adaptarse. La inmovilidad atrofia la musculatura, rigidiza las articulaciones y sensibiliza el sistema nervioso.

«Mi dolor se debe a una mala postura o a haber dormido mal»

Se piensa que existe una postura perfecta que debemos mantener a toda costa. La investigación demuestra que no existe una postura ideal única ni peligrosa por sí misma. El verdadero problema no es la postura, sino mantener cualquier posición fija durante mucho tiempo y la falta de capacidad del tejido para tolerar esa carga. No te lesiona la postura, sino la falta de movimiento — tu mejor postura es tu siguiente postura.

«Me he quedado clavado, se me ha desplazado una vértebra»

El error más repetido es creer que quedarse clavado significa que una vértebra se ha movido de sitio, o que el disco se ha roto para siempre y exige reposo absoluto en cama. Me sorprende la fragilidad con la que la gente ve su propia espalda.

El disco intervertebral es una estructura enormemente resistente y dinámica. Su riego sanguíneo directo es escaso, así que se nutre por imbibición: absorbe nutrientes gracias al estímulo, la compresión y el movimiento dosificado. El movimiento adaptado no empeora el disco. Es justamente lo que le devuelve su salud y su función.

¿Cuánto tarda de verdad?

Cuando se trata de un dolor discogénico clásico y está bien diagnosticado, la respuesta suele ser rápida.

En la inmensa mayoría de los casos que veo, con una o dos sesiones de trabajo en clínica combinadas con una pauta activa para hacer en casa, el dolor remite radicalmente y se recupera la movilidad completa.

Que quede claro: eso no es una promesa, es lo que observo en consulta cuando el origen está bien identificado. Por eso la valoración inicial importa tanto.

Un caso

Un paciente vino a consulta después de quedarse completamente clavado al agacharse en casa. Llegó con un dolor agudo muy alto y un pánico tremendo a hacer cualquier gesto de flexión de columna.

Tras la evaluación inicial para confirmar el origen discogénico, planteamos una estrategia directa: bajar la amenaza del dolor en consulta, enseñarle a gestionar el movimiento sin irritar el tejido y pautarle un trabajo específico para hacer de forma constante en su día a día.

En dos sesiones el dolor agudo había desaparecido por completo, y volvió a agacharse y a cargar peso con total confianza.

Sala de tratamiento de FIKIO con camilla y zona de valoración

Cuándo esto no es para mí

Hay señales ante las que lo que necesitas es una valoración médica o una prueba de imagen, no una sesión de fisioterapia. Prefiero decírtelo antes de que pidas cita.

Si ha habido un traumatismo reciente —un accidente de tráfico, una caída desde altura o un golpe de gran impacto— hay que descartar antes una fractura vertebral.

Ante cualquiera de estas banderas rojas, acude a urgencias: pérdida de control de esfínteres o falta de sensibilidad en la zona de la «silla de montar» (síndrome de cola de caballo); pérdida de fuerza progresiva y severa en las piernas, como no poder levantar la punta del pie o mantenerte de puntillas; fiebre sin explicación; o dolor nocturno que no cambia con la postura ni el movimiento.

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