La clínica
Pablo Aygües, el espacio y la forma de trabajar en FIKIO.
Pablo Aygües
Fisioterapeuta y responsable de FIKIO. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Deusto y colegiado n.º 4793 en el Colegio Oficial de Fisioterapeutas del País Vasco.
Formación complementaria: Diploma en Medicina del Fútbol de la FIFA (curso online, 2025).
El espacio
FIKIO está en el barrio de Antiguo, en Tolosa Hiribidea. Es una clínica pequeña, con sala de tratamiento y una zona de entrenamiento equipada para el trabajo de ejercicio terapéutico supervisado.
Las sesiones son exclusivas: mientras estás en consulta, esa hora es solo tuya, sin pacientes solapados.
Por qué monté FIKIO
Monté FIKIO por mi cuenta por dos motivos: reto personal y rigor profesional.
Necesitaba crecer y asumir un proyecto propio en el que aplicar la fisioterapia exactamente como entiendo que debe hacerse: basada en la evidencia científica actual, no en inercias ni en creencias personales.
Tras haber trabajado en distintos centros, me encontraba constantemente con la misma tónica: la prioridad era meter máquinas, encadenar tratamientos pasivos sin razonamiento clínico real y relegar el ejercicio terapéutico a un plano testimonial. En muchos lugares pesa demasiado el sesgo del coste hundido: se ha invertido tanto dinero y tiempo en cierta aparatología o en técnicas desfasadas que, por mucho que la ciencia demuestre hoy que no funcionan o que hay vías infinitamente más eficaces, cuesta dar el paso atrás y cambiar.
Montar FIKIO fue la única forma de tener libertad total para aplicar lo que dice la literatura científica más rigurosa, sin ataduras ni compromisos comerciales. Quería un espacio donde el paciente reciba un diagnóstico preciso, una explicación honesta y un tratamiento activo diseñado solo para lo que su cuerpo necesita.
El método
En qué discrepo
Aparatología sin razonamiento clínico
Está de moda llenar la clínica de aparatología llamativa y pasar al paciente de una máquina a otra para hacer vídeos espectaculares en redes sociales.
La realidad de FIKIO: las máquinas por sí solas no piensan ni curan. Apilar técnicas pasivas o aparatos sin un razonamiento clínico individualizado es una redundancia sin sentido que busca parches a corto plazo. La tecnología es útil solo si acompaña a lo que realmente cuenta con evidencia científica sólida a largo plazo: el ejercicio terapéutico y la adaptación progresiva de la carga.
Soluciones milagro y bonos de sesiones
Prometer la curación en un número exacto de sesiones o vender tratamientos pasivos repetitivos como la solución definitiva no es fisioterapia, es ciencia ficción.
La realidad de FIKIO: el abordaje honesto no se basa en crear dependencia pasiva con la camilla. La recuperación es una sinergia y un trabajo en equipo entre el fisioterapeuta y el paciente por un objetivo común. Mi labor es guiar, evaluar con precisión y dar las herramientas necesarias; la del paciente, comprometerse con el proceso.
El mensaje catastrofista
Decirle a un paciente «no vas a poder volver a entrenar», «tienes la espalda destrozada» o prohibirle el movimiento genera miedo e incapacidad.
La realidad de FIKIO: frente a la deshonestidad y el alarmismo, la honestidad y la educación. El cuerpo humano es resiliente y capaz de adaptarse si se le da el estímulo adecuado. El objetivo no es restringir tu vida ni meterte miedo, sino devolverte a la actividad y al deporte con seguridad.
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