Dolor cervical
¿Qué es el dolor cervical y por qué aparece? El dolor cervical es una molestia en la zona del cuello, que a menudo se extiende hacia el hombro, la parte alta de la espalda o la cabeza. Suele relacionarse con tensión muscular mantenida, posturas prolongadas frente a una pantalla o falta de movilidad en la zona.
¿Cómo se trata el dolor cervical desde la fisioterapia?
El trabajo combina terapia manual para liberar tensión y mejorar el movimiento, con ejercicio terapéutico orientado a mejorar el control postural y la resistencia de la musculatura del cuello y la espalda alta.
También se ven casos de neuropatía occipital —lo que antes se llamaba neuralgia de Arnold—, falta de control motor en la zona cervical, dolor que se irradia hacia el brazo por afectación de un nervio (cervicobraquialgia), y puntos gatillo o restricciones de movilidad en el cuello y la parte alta de la espalda.
¿Qué haremos en la consulta?
Valoro qué movimientos reproducen la molestia y defino contigo un plan de tratamiento, combinando terapia manual y ejercicio terapéutico según lo que necesites.
La idea equivocada que más veo
«Tengo la vértebra fuera de sitio y necesito que me la recoloques.»
Mucha gente pide una manipulación vertebral —el clásico crujido— creyendo que tiene un hueso descolocado. Una manipulación no recoloca nada: la evidencia con resonancia magnética en tiempo real demuestra que las articulaciones no cambian de sitio tras un crujido. El sonido es una cavitación y el alivio que genera es neurofisiológico y temporal, pero la anatomía no se ha «movido».
Un caso real
Una paciente acudió a FIKIO tras dos años de evolución con dolor en la zona cervical, el hombro y el brazo. Había pasado por varios centros de San Sebastián sin una solución ni un diagnóstico claro.
Al evaluar su sintomatología y aplicar una batería de tests por hipótesis, identificamos un síndrome del desfiladero torácico. El problema principal era que seguía entrenando con dolor, lo que perpetuaba la irritación de las estructuras neurovasculares.
El trabajo se apoyó en tres decisiones:
- Establecer un punto de partida y gestionar la carga. Redujimos el volumen de entrenamiento que la irritaba para cortar el bucle de sensibilización del nervio.
- Trabajo específico de las interfaces y la musculatura periescapular. Liberamos la zona flexibilizando estructuras como el pectoral menor e integrando la activación del serrato anterior y la musculatura escapular.
- Criterio de no irritación. Progresamos en el ejercicio bajo la regla de oro de no reproducir la sintomatología ni durante ni después de la sesión.
En pocas semanas, un cuadro que llevaba dos años instaurado remitió al dejar de irritar la zona y construir tolerancia de forma progresiva.
Cada caso es distinto y la evolución depende de muchos factores. Este ejemplo describe un caso concreto, no un resultado garantizado.
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